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Parece fácil preparar una chocolatada pero, según Sebi, no lo es.

Él era un fundamentalista del Nesquik y, por lo tanto, intransigente en sus formas de elaboración.

A cada casa que iba imponía su método (este texto fue ideado por uno de los testigos), cuya eficacia estaba científicamente comprobada.

Estos son los tips que para Sebi rigen la preparación de una leche chocolatada:

  1. En primer lugar, sostenía, se comete seguido el error de creer que puede reemplazarse el Nesquik por otras marcas, como Zucoa, Chocolino o Toddy. Terrible error: la forma en la que el Nesquik se disuelve en la leche es única desde hace siglos, incluso desde antes de haberse inventado. En cambio, las otras marcas llevan décadas intentando infructuosamente dejar de hacer horribles grumos en la superficie. Esos grumos, en el mundo de Sebi, son una mancha en la honra de cualquier amante de la chocolatada.
  2. El segundo error que cometen, en especial madres que nunca tomaron chocolatada y prefieren café con leche u otras infusiones menores, es servir la leche y luego agregar el cacao. Ese es, quizás, el peor de los pecados. El chocolate entabla una lucha desigual contra la leche por ingresar a su estructura molecular. Solo los grandes como el Nesquik pueden lograrlo, pero luego de una pelea donde la cucharita queda extenuada.

La forma correcta es poner previamente el polvo en la taza y/o vaso, en cantidades preferentemente excesivas. Luego, echar un chorrito de leche (o unas gotas de agua caliente) y comenzar a revolver lentamente hasta formar una pasta de chocolate. En ese momento se resiste la tentación de comerlo en ese estado, y se continúa incorporando leche a la preparación en forma progresiva, al tiempo que se revuelve suavemente con una cuchara de té. Y así hasta llenar el recipiente, dejando un centímetro desde el líquido hasta el borde para que no se nos vuelque en el camino hasta la mesa. Alcanzamos la graduación cuando no vemos rastros de la pasta de chocolate inicial en la base de un vaso de vidrio translúcido.

  1. Un tema que despierta todo tipo de debates es el azúcar: los principales enemigos del azúcar son los padres, por lo que Sebi sugería preparar la chocolatada lejos de la vista de estos. El Nesquik es el mejor de los cacaos, justamente, porque contiene más azúcar que el resto. No hace falta leer los envases, el gusto lo dice todo. Aun así, nunca es suficiente y, un refuerzo de dos o tres cucharadas nunca estará de más. El tiempo para cuidarse de estas cosas no ha llegado, y eso es algo que hay que aprovechar.
  2. Otro tema polémico es, ¿cuantas cucharadas de Nesquik poner? Sebi siempre se ponía 3 completas, ni colmadas ni al ras, de una cuchara de té generosa. Alguna vez lo vi ponerse bastante más que esa cantidad, espiando de reojo que nadie lo viera: esa fue una actitud que me llenó de orgullo. ¿Quién no ha experimentado con las cantidades de cacao hasta límites impensados?
  3. Casi por último queda la cuestión de la temperatura: ¿fría o caliente? La leche caliente disuelve con facilidad el cacao, aun el que no es instantáneo, por lo que todo lo comentado anteriormente carecería de sentido. La chocolatada se toma fría. Caliente se llama Submarino y es otra bebida sobre la que no estamos hablando en este escrito ni lo haremos en ningún otro jamás.
  4. Ahora sí es el final, con un reconocimiento: La Cindor es más rica que el Nesquik. Pero no tiene magia. No hay “instrucciones para preparar una Cindor” porque ya viene preparada. Por lo tanto la Cindor es una chocolatada autorizada para beberse fuera del hogar.

Eso es todo.

Ahora, los que quieran prepararse un Toddy, con leche caliente, poniendo poco cacao después de la leche y sin agregar azúcar, allá ellos, pues claramente no irán al reino de los cielos.